«La sangre debe poder ir y venir sin obstáculos. El trabajo del osteópata consiste en asegurar que la sangre pueda fluir de forma continua por las arterias, los capilares y las venas.»

 

«El cuerpo es la farmacia de Dios. En él están contenidos todos los líquidos, remedios, aceites humidificantes, opiáceos, ácidos, bases y las medicinas de

todas las calidades que la sabiduría de Dios consideró necesarios para la salud y la felicidad del ser humano.» A. T. Still

 

VASCULARIZACIÓN Y DRENAJE LINFÁTICO DEL CRÁNEO

Según Mc Catty, la libre circulación de los líquidos es para la fisiología tan importante como el flujo sin problemas del aceite de un motor. Cuando los conductos del aceite están bloqueados, la máquina no trabajará con eficacia. Algo similar ocurre con el cuerpo: la alimentación, la retirada de los productos resultantes del metabolismo, el almacenamiento de energía, el rendimiento, etc., todo ello depende de un equilibrio de la circulación de líquidos que funcione bien a pesar de su complejidad, con el fin de que todo el organismo pueda conservar su integridad homeostática. Si la sangre circula por el cuerpo con libertad y sin trabas, de forma que los tejidos y nervios sean abastecidos de forma suficiente, éstos serán capaces de trabajar de forma óptima.

 

Ello es válido tanto para las estructuras del sistema craneosacro como para el resto de las estructuras del cuerpo. En este sentido, el sistema craneosacro desempeña una función de control especial para la circulación, por ejemplo, por medio del centro de la circulación a la altura del IV ventrículo.

 

A.T. Still llegó a la conclusión de que un flujo natural de la sangre hace posible la salud, mientras que los trastornos locales o generales del riego sanguíneo dan lugar a enfermedades. Por esta razón es imprescindible conocer la disposición de los vasos arteriales y venosos para poder entender por qué aparecen determinados trastornos, de qué forma estos trastornos están relacionados con otras estructuras del cuerpo y qué es necesario para eliminar estos obstáculos.

 

En la osteopatía, el terapeuta intenta eliminar la presión sobre los nervios, las arterias, las venas, etc., para recuperar unas óptimas condiciones físicas. Lo hace corrigiendo posiciones anormales de los huesos y permitiendo que desaparezcan las tensiones de fascias, ligamentos, membranas, etc., en parte con la ayuda del efecto palanca de los huesos, en parte también comunicándose directamente con el tejido.

 

SISTEMA ARTERIAL

El cráneo recibe la sangre a través de dos sistemas arteriales, la a. carótida y la a. vertebral. Estos dos sistemas están unidos entre sí a través del círculo arterial del cerebro (polígono de Willis).

 

La a. carótida común sale a la izquierda directamente del arco aórtico y a la derecha del tronco braquiocefálico Se divide aproximadamente a la altura de la 4ª vértebra cervical formando las aa. carótidas externa e interna.

 

«El líquido cefalorraquídeo es la sustancia más valiosa contenida en el cuerpo y mientras el cerebro no produzca este líquido en cantidad suficiente, el cuerpo no tendrá fuerzas.» A. T. Still.

 

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LOS VENTRÍCULOS

CEREBRALES Y DEL LÍQUIDO CEFALORRAQUÍDEO

El sistema nervioso está rodeado por un líquido claro, incoloro y con alto contenido en proteínas, el líquido cefalorraquídeo (LCR). Este líquido no solamente recoge los productos de desecho del metabolismo nervioso, sino que también es responsable de la nutrición de todo el sistema nervioso central. La composición del LCR depende de la composición de la sangre. El líquido llena los huecos en el interior del cerebro (los ventrículos cerebrales) y se encuentra en la cavidad subaracnoidea y en las cisternas del cerebro y la médula espinal.

 

Se distingue entre cavidades cefalorraquídeas internas y externas, que se comunican entre sí a la altura del IV ventrículo.

 

Still y Sutherland descubrieron hace ya más de 60 años la importancia del líquido cefalorraquídeo no solamente para el sistema nervioso central, sino también para el equilibrio fisioquímico de todo el organismo.

 

Según Sutherland, el LCR participa principalmente en el movimiento y control del mecanismo respiratorio primario. Lippincott recalca que el LCR se encuentra bajo presión y en una actividad continua. Considera el líquido cefalorraquídeo el centro más importante de la actividad del organismo.

 

A continuación se recogen los fundamentos anatómicos y fisiológicos del LCR, así como su gran influencia sobre todo el organismo con el fin de hacer más comprensible su especial significación para la osteopatía craneosacra.

 

CAVIDADES DE LÍQUIDO CEFALORRAQUÍDEO INTERNAS (VENTRÍCULOS)

INTRACRANEALES (figs. 9.1-9.4)

Estas cavidades de líquido cefalorraquídeo internas se forman en cuatro ventrículos:

• dos ventrículos laterales en el encéfalo

• un III ventrículo en el mesencéfalo

• un IV ventrículo entre puente, cerebelo y médula espinal.

 

Los ventrículos laterales están unidos entre sí a través del agujero interventricular (agujero de Monro). El III ventrículo se comunica con el IV ventrículo a través del acueducto cerebral (de Silvio), un estrecho conducto en el mesencéfalo.

 

«Lo principal es, en primer lugar, un conocimiento profundo y una idea clara del mecanismo craneosacro... En segundo lugar, es necesario adaptarse al posible

movimiento de este mecanismo. No debería hacerse intento alguno por imponer un movimiento a este mecanismo.» H. I. Magoun

 

«El ser humano es un organismo espiritual, energético y material que actúa según las leyes del espíritu, el movimiento y la sustancia de validez general V. M. Frymann

 

EL RITMO CRANEAL

EL RITMO DEL MECANISMO RESPIRATORIO PRIMARIO

En la osteopatía craneosacra, el punto de partida del diagnóstico y la terapia lo constituye el ritmo del mecanismo respiratorio primario (MRP). Este ritmo se refiere a un impulso de movimiento relativamente independiente, involuntario, rítmico y automático. Se supone que este ritmo independiente se inicia alrededor del quinto mes de gestación, siendo dependiente de la madre antes de este momento, y se mantiene hasta el final de la vida. Incluso minutos y horas después de la muerte clínica aún puede palparse este ritmo, al contrario de lo que ocurre con los ritmos respiratorio y cardiaco.

 

A continuación se presentan las posibilidades de la transmisión de impulsos de movimiento rítmicos, los resultados de las investigaciones realizadas sobre la base de las mediciones de los movimientos rítmicos inherentes, las hipótesis acerca de la aparición de este ritmo y explicaciones sobre los movimientos de las estructuras óseas de acuerdo con el ritmo del MRP.

 

El significado del “impulso rítmico craneal” (IRC), es decir, del ritmo craneosacro como único ritmo inherente, debe relativizarse. Al parecer, Sutherland comentó ante un reducido número de estudiantes la existencia de ritmos lentos.

 

Además de ello, los resultados de los estudios realizados hasta el momento no han demostrado que exista una frecuencia uniforme del movimiento rítmico de expansión y retracción. Según Becker y Jealous, debe diferenciarse entre los siguientes movimientos rítmicos:

– el CRI con una frecuencia de 7-14 ciclos por minuto.

– el ritmo con 2,5 ciclos por minuto.

– el “gran movimiento de las mareas” o la “respiración de la vida” con una frecuencia de 6 a 10 ciclos por minuto.

 

Según Jealous, los dos últimos ritmos no están sujetos a las influencias externas y tienen una mayor importancia para el organismo en general que el cranial rhythmic impulse.

 

Dado que hasta el momento se han discutido casi exclusivamente los movimientos del IRC y para evitar malentendidos, las siguientes explicaciones e hipótesis se refieren al IRC. El movimiento craneosacro involuntario puede encontrarse en el ser humano y en la mayor parte de los animales vertebrados.

 

«... Yo puedo desarrollar una conciencia informada acerca de la potencia y la relación entre estructura y función en los tejidos del paciente. Esta atención va más allá de la percepción física del médico con ayuda de los cinco sentidos. No se trata de lo que siento a través del tacto de mis dedos. Ello solamente estaría de acuerdo con mi opinión. Sino que se trata de lo que el cuerpo del paciente me cuenta a través de mi tacto... Esto es toma de conciencia.»

R. E. Becker

 

PALPACIÓN. EL ARTE DEL TACTO

LA IMPORTANCIA DEL TACTO

De la capacidad para sentir y palpar dependen el éxito o el fracaso del terapeuta craneosacro. Constituye la base tanto del diagnóstico como de la terapia correcta. Sutherland recomendó a sus estudiantes repetidamente que desarrollaran células cerebrales en las yemas de sus dedos y enseñasen a éstas a sentir, pensar, ver y dirigir. La palabra tratamiento evoca el significado primitivo de contacto de manos, las cuales eran antiguamente el instrumento principal de curación. Esto cambió después radicalmente, tanto que durante decenios fue complemente impensable tocar a los pacientes más allá de la exploración física.

 

En la actualidad se vuelve a tocar al paciente, pero este tacto ocupa un lugar cada vez menos relevante con el avance de la aplicación de los aparatos médicos.

 

También hay que recordar que en la facultad de medicina suele darse una importancia insuficiente a las capacidades palpatorias.

 

El tacto, el contacto físico con el mundo exterior no solamente es un placer que podemos permitirnos cuando así lo deseamos, sino que es algo vital, para los niños más que para los adultos. Basándose en los resultados de numerosos estudios de investigación, Ashley Montagu llegó a la conclusión de que sin los estímulos sobre la piel provenientes del exterior ningún organismo puede sobrevivir durante mucho tiempo. Los lactantes mueren cuando nadie los toca, incluso cuando por lo demás son bien atendidos. ¿Y cuántos lactantes enferman o desarrollarán en el futuro trastornos de salud cuando su falta de contacto no ha sido tan extrema que ha provocado su muerte en los primeros años de vida?

 

 ¿Cuántas personas mayores se mueren formalmente después de años de aislamiento y falta de contacto físico?

 

Más de una vez ha ocurrido en mi consulta que los ojos de un paciente se han llenado de lágrimas cuando los tocaba suavemente por primera vez.

 

El sentimiento de identidad nace a partir de un sentimiento de contacto con el cuerpo. Para saber quién soy debo estar seguro de lo que siento. «Cuando se pierde el contacto con el cuerpo, también se pierde el contacto con la realidad.

 

La identidad personal solamente tiene sustancia y estructura cuando cuenta con un fundamento en la realidad de las sensaciones físicas», escribe Ashley Montagu en su excelente libro Contacto físico.

 

La falta de contacto físico no solamente puede dar lugar a trastornos de salud y psíquicos. Distintos investigadores, como Washburn , Levine y otros han demostrado que el crecimiento del cerebro, la función cerebral y su estructura dependen de los estímulos táctiles. Un aumento de la estimulación táctil en las ratas produce un incremento del número de vainas de mielina.

 

«Quisiera poder deshabituarme de todo aquello que pudiera ver de nuevo, oír de nuevo, sentir de nuevo.» Lichtenberg

 

PALPACIÓN DEL RITMO CRANEOSACRO

La diferencia que se aplica en las medicinas china y tibetana entre las distintas características del pulso radial puede compararse en gran medida con la percepción del ritmo craneosacro en vista de la diferenciación que realiza la palpación.

 

El ritmo craneosacro puede percibirse tanto en el cráneo como en cualquier otra parte del cuerpo. Se debe tener en cuenta la frecuencia, amplitud, simetría y potencia de estos mínimos movimientos.

 

Frecuencia

La frecuencia es un estado fisiológico constante (CRI, 7-14 ciclos por minuto), pero puede aumentar o reducirse en determinados cuadros patológicos o a causa de determinados medicamentos. Especialmente los resultados de las investigaciones de Woods aportaron numerosos datos acerca de las desviaciones de la frecuencia normal del ritmo del MRP.

 

La fiebre, la inhalación de oxígeno, así como determinados medicamentos (p. ej., anfetaminas) condujeron a un aumento de la frecuencia respiratoria. Los casos de enfermedad psiquiátrica, así como la inhalación de dióxido de carbono, estuvieron acompañados por una ralentización del ritmo. Cuando se habían producido experiencias emocionales intensas, especialmente miedo, se comprobó una interrupción del ritmo craneosacro durante 10 a 20 segundos. La falta de sueño, sobre todo si era producida por el dolor, ralentizaba ligeramente el ritmo. Los niños parecían tener una frecuencia de ritmo algo superior a la de los adultos.

 

En los niños hipercinéticos se comprobó un aumento de la frecuencia del CRI.

 

En las partes del cuerpo que ya no son inervadas por el sistema nervioso central, por ejemplo, después de haber sufrido lesiones de la médula espinal, la frecuencia puede aumentar a 20 e incluso 30 por minuto. En estos casos, la lesión de la médula espinal se sitúa aproximadamente unos dos segmentos por encima del aumento de la frecuencia palpado. También en las lesiones cerebrales traumáticas y en los neonatos después de un parto difícil, así como en los niños con retrasos del crecimiento, se observa una reducción de la frecuencia.

 

Los estados de coma y la existencia de lesiones neurológicas crónicas parecen, según Upledger, que producen una fuerte ralentización del IRC y una disminución de su amplitud.

 

Amplitud

La amplitud se refiere a la extensión de los movimientos de flexión/rotación externa y de extensión/rotación interna. Para valorar si los movimientos de flexión/ rotación externa y extensión/rotación interna se desvían de la norma, debe determinarse primero la denominada zona neutral entre estos movimientos.

 

Una amplitud escasa indica una disminución de la vitalidad, una disminución del nivel energético del organismo. Su capacidad de defensa es menor.

 

«La osteopatía es, en primer lugar, una presencia.» Claude Bochurberg

 

«Nuestro cuerpo es un río dinámico de energía, que no se interrumpe en toda la vida desde el momento de la concepción, y dentro de estos campos de energía existen determinados instantes, momentos de inmovilidad, puntos “fulcro” del tiempo para las necesidades fisiológicas más variadas, todos ellos centrados en la inmovilidad para convertirse en la fuerza impulsora de la acción posterior. Debemos entender este mecanismo de la inmovilidad y aplicarlo para conseguir el bienestar de nuestros pacientes.» R. E. Becker

 

PRINCIPIOS TERAPÉUTICOS

El objetivo del tratamiento consiste en ayudar a las fuerzas de curación, a la defensa y mantenimiento de la homeostasis propia del cuerpo para que vuelva a desempeñar sus funciones. Ello se consigue regulando las tensiones del tejido, de forma que los procesos de intercambio de líquidos, nerviosos y energéticos puedan volver a funcionar con normalidad.

 

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

• Normalización de la función del sistema nervioso.

• Eliminación de congestiones y obstáculos para el movimiento de los distintos líquidos.

• Normalización de la fluctuación cerebroespinal.

• Consecución de un equilibrio fisiológico dinámico de las tensiones fasciales en

el cuerpo (incluso ligamentos y membranas).

• Eliminación de las limitaciones de los movimientos articulares.

• Mejora de la reacción de los tejidos del cuerpo frente a los estímulos de estrés.

• Integración de las experiencias traumáticas de tipo psíquico y físico.

• Mejora de la estática y la dinámica del cuerpo.

• Mejora del nivel de energía del paciente.

 

Still llamaba al ser humano la “farmacia de Dios”, en la cual estaban contenidos todos los remedios curativos que necesitaba para conservar o restablecer la salud. Se trata únicamente de permitir que estos remedios vuelvan a desarrollarse y fluir libremente y permitir que trabajen conjuntamente con el cuerpo de una forma armoniosa. En la osteopatía craneosacra, los síntomas no son “eliminados” ni tampoco se “cura” al paciente”. Por el contrario, mediante el diálogo con los tejidos del cuerpo y con ayuda del conocimiento de las relaciones fisiológicas del organismo en general se crean las condiciones estructurales para que la persona como unidad pueda “volver a estar” sana. En este sentido, la osteopatía craneosacra permite que desaparezcan los obstáculos estructurales, de forma que los procesos circulatorios biológicos se desarrollan tan bien como sea posible.

 

Al paciente también se le pide que aprenda a adaptar su forma de vida y alimentación a las necesidades de su organismo, con el fin de que la farmacia esté lo más lejos posible.

 

«Mediante la búsqueda de un equilibrio en los tejidos y los elementos fluidos en cada parte de todo el cuerpo...aprendemos a conducir la corriente hasta un punto de equilibrio o fulcro, en donde puede producirse un proceso de transformación para aliviar las lesiones mecánicas, corregir patologías y recuperar la salud». Rollin E. Becker

 

APLICACIÓN PRÁCTICA

MODIFICACIÓN DEL RITMO CRANEOSACRO

La fluctuación del líquido cefalorraquídeo (LCR) se produce en forma de ondas concéntricas y generalmente se extiende por el cuerpo de una forma uniforme.

 

La fase de inspiración-expansión se manifiesta en forma de ondas centrípetas del LCR. El efecto y la gran influencia del LCR sobre el organismo ya se han comentado en el capítulo 9.

 

Las fluctuaciones del LCR pueden palparse en todas las zonas del mecanismo respiratorio primario (MRP). La palpación suave es condición necesaria para valorar y estudiar la calidad de estas fluctuaciones. De lo contrario, se alteraría el mecanismo respiratorio primario y se limitaría la extensión de las fluctuaciones.

 

La posición sobre la bóveda craneal es la mejor para valorar las fluctuaciones.

 

Después de haberlas percibido, las manos pueden seguir los movimientos mínimos de éstas. Se valorarán la amplitud, la frecuencia, la simetría, la fuerza y la actividad de las fluctuaciones.

 

Las técnicas que a continuación se presentan provocan una alteración concreta de las fluctuaciones del LCR y, además, de los movimientos de los líquidos del cuerpo. Estas técnicas mejoran el intercambio de líquidos de los tejidos y la homeostasia del organismo.

 

La fascia: «Por su función vivimos y por su fracaso morimos.» Still

 

«La fascia es el lugar donde debe buscarse la causa de la enfermedad, y es el lugar que debería ser estudiado y donde debería aplicarse el tratamiento de la enfermedad.» Still

 

ANATOMÍA Y TRATAMIENTO DE LOS DIAFRAGMAS TRANSVERSALES

DIAFRAGMAS

Las uniones fasciales entre el cráneo y el resto del cuerpo constituyen un factor importante para la transmisión del ritmo craneosacro por el cuerpo y para el funcionamiento sin problemas del sistema craneosacro en sentido estricto.

 

La fascia es una estructura de tejido conectivo que forma una capa y envoltura sin interrupciones dentro del cuerpo. Este sistema de fascias está caracterizado por una extraordinaria capacidad de deslizamiento y desplazamiento. Las fascias hacen posibles los pequeños movimientos fisiológicos, como el del ritmo craneosacro y el latido del corazón, y también movimientos más visibles, como la expansión de los pulmones al respirar, la elevación de un brazo, etc. Toda modificación de estas fascias, como también del resto de los tejidos blandos, reduce, en la opinión de Erlingheuser, la cantidad de LCR en los microtúbulos del tejido conectivo. Esta disminución, a su vez, tendría como consecuencia la aparición de procesos patológicos a nivel intercelular.

 

El Dr. A. Pischinger, que ha estudiado la función y anatomía del tejido conectivo, destacó en su libro titulado El sistema de la regulación básica el destacado papel que desempeña el tejido conectivo y el líquido extracelular en el funcionamiento de las células del organismo. En este líquido extracelular actúan directamente los nervios, capilares y células. En el curso de sus investigaciones llegó a la conclusión de que el espacio extracelular constituye el mecanismo de control primario y la condición necesaria para el funcionamiento de las células orgánicas y, por esta razón, bautizó este sistema con el significativo nombre de “sistema básico vegetativo”.

 

Nunca consiguió localizar los contactos directos entre vasos, capilares y nervios.

 

Todos ellos deben superar al menos una distancia, aunque sea mínima, atravesando el espacio extracelular. Incluso descubrió que cuanto más se alejan las exploraciones hacia la periferia, más son los nervios y vasos que se separan.

 

El tejido conectivo está formado por tres componentes: células, fibras (de colágeno, elásticas, reticulares) y sustancia básica. Las fibras y la sustancia básica están formadas por las células. La sustancia básica está compuesta por polisacáridos, especialmente por el ácido hialurónico, que absorbe mucha agua.

 

La composición de los distintos compuestos, así como las proporciones de la mezcla de los tres componentes, determinan las características del tejido conectivo concreto.

 

«En realidad, el sacro es una estructura muy importante del cuerpo que influye directa o indirectamente sobre todo el sistema nervioso autónomo y que merece la posición destacada que ocupa en la teoría osteopática». Beryl E. Arbuckle

COLUMNA VERTEBRAL
COLUMNA VERTEBRAL
DOLOR LUMBAR
DOLOR LUMBAR
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
ESFENOIDES
ESFENOIDES
ESQUELETO
ESQUELETO
OSEO
OSEO
osteopath
osteopath
OCCIPUCIO
OCCIPUCIO
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
sacro
sacro
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
osteopath
columna
columna

Novedades