ANATOMÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ARTICULACIONES SACRAS

ANATOMÍA Y DISFUNCIÓN

La base del sacro se encuentra al mismo nivel que la porción anterior de la base del hueso occipital y se une a través de un disco intervertebral con el cuerpo de la 5ª vértebra lumbar.

A lo largo del desarrollo embrionario, la proporción que ocupa la región sacra con respecto a la columna vertebral prácticamente no se modifica, al contrario de lo que ocurre con las regiones cervical, torácica, lumbar y coccígea.

 

Por tanto, la región sacra constituye una especie de fulcro, al igual que la base del cráneo.

 

Articulación sacroilíaca

El sacro cuenta con unas superficies articulares con la pelvis situadas a los lados. Tienen forma de “L” y se componen de un brazo superior corto y uno inferior largo. Entre ambos se extiende el eje de rotación del sacro, a la altura de la 2ª vértebra sacra. Además, allí se encuentra la inserción del tubo dural.

 

Encima del eje de rotación, las superficies articulares se acercan en dirección anterior, y debajo del eje se alejan unas de otras.

 

La sutura occipitomastoidea tiene una estructura sorprendentemente similar a las correspondientes carillas articulares suturales, como son las superficies articulares sacroiliacas.

Las similitudes anatómicas y fisiológicas entre los huesos occipital y sacro, así como las estructuras adyacentes, se recogen en la tabla 17.1.

 

Tabla 17.1

Correspondencias anatómicas y fisiológicas entre occipucio y sacro.

Base del cráneo: eje durante el desarrollo intrauterino

Región sacra: eje durante el desarrollo intrauterino

 

Occipucio

• 2 superficies articulares para el atlas

• 1 superficie articular para el hueso esfenoides

• 2 porciones laterales con superficies articulares para los huesos temporales

• 1 orificio (agujero occipital)

• Osificación entre porciones basilares y partes condilares (inserción de la membrana dural en el agujero mayor)

• Occipucio: flexión y extensión

• Huesos temporales: rotación interna y externa

 

Sacro

• 2 apófisis vertebrales para la 5ª vértebra lumbar

• 1 superficie articular para el cóccix

• 2 porciones laterales con superficies articulares para los huesos ilíacos

• 1 orificio (conducto sacro)

• Osificación entre el primero y segundo segmento sacro (inserción de la membrana dural)

• Sacro: flexión y extensión

• Huesos ilíacos: rotación interna y externa

 

«Todos los vasos que conducen hacia el corazón y se alejan de él deben liberarse de todos los obstáculos. Ningún nervio puede realizar su trabajo mientras no esté bien irrigado.» A. T. Still

 

TÉCNICAS PARA MEJORAR LA CIRCULACIÓN

Entre las técnicas que mejoran la circulación se encuentran las técnicas de fluctuación descritas en el capítulo 15 y las que se describen a continuación.

 

TÉCNICA DEL SENO VENOSO

Los vasos venosos del cráneo se distinguen claramente de otros vasos venosos del cuerpo. Están formados por los pliegues durales en el interior del cráneo.

 

Como consecuencia de ello, el drenaje venoso del cráneo es influido en gran parte por las relaciones de tensión en las membranas durales intracraneales, así como por las condiciones durales y óseas en el agujero yugular.

 

Además, no es infrecuente que los senos se sitúen debajo de las suturas craneales (p. ej., el seno sigmoideo debajo de la sutura petrosa), por lo cual pueden verse afectados por las limitaciones de la movilidad de las suturas craneales.

 

Modo de actuación

Aproximadamente el 95% de la sangre venosa abandona el cráneo a través del agujero yugular. Por ello es de extrema importancia recuperar el libre flujo venoso en el mismo, es decir, liberando la articulación atlantooccipital y separando los cóndilos occipitales.

 

El drenaje venoso del cráneo y de los ojos (seno cavernoso), así como la movilidad de los huesos craneales, pueden mejorar notablemente gracias a las técnicas que se describen a continuación. Un mejor drenaje venoso provoca directamente un mejor intercambio entre la sangre y el tejido cerebral, y una mejor reabsorción del líquido cefalorraquídeo (LCR), lo que a su vez optimiza la interacción entre el LCR y el tejido cerebral. Ello armoniza el sistema nervioso vegetativo y los impulsos nerviosos que se dirigen hacia los órganos y las restantes estructuras del cuerpo.

 

Los siguientes senos venosos son influidos directamente por las técnicas del seno venoso:

1. Confluencia de los senos.

2. Seno occipital.

3. Seno transverso y seno recto.

4. Seno sagital superior.

 

Indicaciones

• Cráneo muy duro y restringido.

• Disfunciones graves en la base del cráneo.

• Numerosas compresiones suturales.

• Signos de congestión intracraneal a causa de la disminución del drenaje venoso.

 

«Lo más importante en el mundo supera a lo más duro del mundo. Lo no existente penetra también en aquello que no tiene espacios intermedios. Aquí se reconoce el valor de la noactuación» Laotse: Tao Te King

 

TRATAMIENTO DE LA DURAMADRE CRANEOSACRA

La hipertonía del sistema membranoso de la duramadre es una de las principales causas de los trastornos del sistema craneosacro. Puede deberse a traumatismos sufridos durante el parto o a lesiones del cráneo durante los primeros años de vida. Pero también, más tarde, los traumatismos craneales, las contracturas musculares crónicas, que se prolongan hasta el interior del cráneo a través de las uniones fasciales, o las tensiones emocionales crónicas, pueden dar lugar a tensiones hipertónicas de las membranas intracraneales.

 

También es posible que se produzcan trastornos de la vascularización e inervación sensible de las membranas de la duramadre a causa de las disfunciones de las vértebras cervicales superiores y de los huesos y suturas del cráneo.

 

Como ocurre con los nervios y ganglios vertebrales, también los craneales son propensos a sufrir trastornos y pueden participar en el mantenimiento de mecanismos complejos que producen disfunciones.

 

Del mismo modo que la musculatura extracraneal hipertónica, p. ej., en el occipital, influye sobre las membranas intracraneales, los trastornos funcionales del occipital o de las suturas extracraneales pueden deberse a tensiones intracraneales inadecuadas.

 

Hay que tener en cuenta que la disfunción osteopática conlleva siempre una reducción de la movilidad, por muy pequeña que sea, con las consiguientes consecuencias para el tejido afectado o el organismo en general. Si la duramadre, como parte del sistema respiratorio primario, soporta tensiones anormales, el drenaje venoso se ve dificultado tanto como la fluctuación del líquido cefalorraquídeo, el denominado “río de la vida”, lo cual debilita todo el organismo.

 

Las fibras colágenas de la membrana de la duramadre están entrelazadas. Su organización se rige de acuerdo con las tracciones a las que se ve abocada la duramadre. Las fibras se extienden paralelamente a estas fuerzas de tracción.

 

Las inserciones óseas de las membranas craneosacras en los huesos craneales, el sacro y el cóccix pueden utilizarse como una palanca para valorar y someter a tratamiento las tensiones existentes. Para entender estas técnicas y aplicarlas correctamente, es recomendable conocer perfectamente los puntos de inserción.

 

Para eliminar la tensión hipertónica en las membranas, es conveniente combinar las técnicas directa e indirecta. Primero se sigue la tensión en la membrana, se reduce con las técnicas y se realiza a continuación una suave tracción para permitir que la membrana se reordene y se libere de los patrones de tensión.

 

«En cuanto a la palpación, hay que procurar encontrar solamente aquello que realmente está presente y no lo que creemos y deseamos que estuviera presente.» Harrison H. Fryette

 

TRASTORNOS FUNCIONALES DE LA BASE DEL CRÁNEO

La unión articular entre los huesos occipital y esfenoides, la sincondrosis esfenobasilar (SEB), se osifica alrededor de los 13 años de edad. En osteopatía se cree que conserva una cierta flexibilidad hasta edad muy avanzada.

 

La base cartilaginosa de la base del cráneo se forma aproximadamente a partir de los 40 días de gestación. Es el suelo sobre el cual se desarrolla el cerebro.

 

Dado que el tronco encefálico, situado en el centro, y la sincondrosis esfenobasilar, en estrecha relación con él, crecen con relativa lentitud, la base del cráneo permanece bastante estable en comparación con la bóveda craneal y la cara.

 

Alrededor de esta estable base del cráneo y a causa del enorme aumento de tamaño de los lóbulos frontal y temporal del encéfalo, así como del cerebelo, se produce un importante crecimiento de las cavidades craneales anterior, media y posterior. La base del cráneo y la sincondrosis esfenobasilar constituyen, por tanto, una especie de fulcro en el desarrollo del cráneo.

 

Ángulo de la base del cráneo

El ángulo inferior se compone de la unión de la línea que se extiende desde el nasión hasta la silla turca y de la línea desde la silla hasta el basión. Por encima de la silla turca, él ángulo de la base del cráneo es ligeramente convexo, y en la parte inferior, ligeramente cóncavo. Según la opinión de Lanz y Wachsmuth, el tamaño medio del ángulo inferior de la base del cráneo de un adulto es de 117,7°.

 

El rítmico movimiento craneosacro de la SEB se compone de un movimiento de extensión y otro de flexión. En la fase de inspiración o cuando existe una disfunción de la flexión, la SEB se mueve en dirección craneal y el ángulo inferior se reduce, mientras que el ángulo superior aumenta. En la fase de espiración o cuando existe una disfunción de la extensión, ocurre todo lo contrario.

 

Los huesos de la cubierta del cráneo son más elásticos que los situados en la base del cráneo y, por tanto, pueden adaptarse a los mínimos movimientos de la SEB. Ésta y las membranas intracraneales son la clave para comprender la organización craneal.

 

Los trastornos de la región de la base del cráneo tienen influencia sobre el resto de los huesos y la movilidad del cráneo. Reducen la movilidad craneosacra, bloquean en mayor o menor grado todo el sistema craneosacro y reducen el éxito terapéutico durante el tratamiento de las disfunciones craneosacras.

 

Por otra parte, también los trastornos periféricos de tipo extra o intracraneal pueden impedir que el tratamiento de la SEB tenga éxito.

 

«Nunca se recordará suficientemente que tanto en la palpación de la posición y el movimiento como en el tratamiento es fundamental apoyar las manos con cuidado y realizar los movimientos con suavidad.» Harold I. Magoun

 

TRASTORNOS FUNCIONALES DE LA BASE DEL CRÁNEO

PALPACIÓN Y TRATAMIENTO DE LA SINCONDROSIS ESFENOBASILAR (SEB) PALPACIÓN DE LAS FASES DE INSPIRACIÓN Y ESPIRACIÓN

• El terapeuta sigue el movimiento de extensión y flexión de la SEB de forma pasiva, con una de las posiciones de las manos sobre el cráneo antes descritas

• Durante la fase de inspiración se mueven las alas mayores del esfenoides y la porción inferior de la escama del occipital en dirección anteroinferior.

• Durante la fase de extensión se mueven las alas mayores del esfenoides y la porción inferior de la escama del occipital en dirección posterosuperior.

• Se comparan entre sí las amplitudes de los movimientos de flexión y extensión.

• Una amplitud desigual u otros movimientos percibidos en ambos huesos (torsiones, inclinaciones laterales-rotaciones, “vertical strain”, etc.) durante las fases de inspiración y espiración indican posibles disfunciones de la SEB.

 

TEST DE MOVILIDAD DE LA SEB

• La denominación de la disfunción se rige de acuerdo con el lado o la dirección que presenta una mayor amplitud de movimiento y movilidad.

• Entre el movimiento de flexión y el de extensión existe un punto neutral del IRC (breve pausa en el paso del movimiento de flexión al de extensión).

Basándose en el punto neutral del IRC, el terapeuta da un pequeño impulso en la dirección que se somete a test y acompaña seguidamente la articulación de forma pasiva y atenta en esa dirección:

– hacia la flexión y extensión

– hacia la rotación izquierda y derecha

– hacia la inclinación lateral derecha e izquierda

– en la dirección de movimiento vertical, inferior y superior

– en la dirección de movimiento lateral, izquierda y derecha

• A continuación compara la facilidad de los movimientos y sus respectivas amplitudes del movimiento. De esta forma puede detectar y valorar asimetrías, determinar en qué dirección el movimiento está limitado o bien en qué dirección puede realizarse más fácilmente y con mayor amplitud.

• En las primeras cuatro disfunciones de la SEB, que son de tipo compensatorio, los tests del movimiento y las normalizaciones deben iniciarse de acuerdo con el ritmo craneosacro, es decir, cuando comienzan las fases de inspiración y espiración.

 

«Con aristas como las agallas de un pez como signo de una movilidad articular de un mecanismo respiratorio.» Sutherland

 

TRATAMIENTO DE LAS SUTURAS DEL CRÁNEO

Las causas de las restricciones suturales pueden ser de naturaleza traumática, como son las caídas, intervenciones dentales o traumatismos sufridos durante el parto, así como provocadas por tensiones musculares crónicas o estados de malestar psíquico.

 

Una anamnesis realizada con detalle aporta con frecuencia la explicación de la existencia de restricciones especialmente graves de origen traumático primario.

Las suturas craneales pueden ser sometidas a tratamiento mediante dos técnicas específicas: la técnica de “V-spread” y la que produce la separación de las suturas (“disengagement”).

 

En la “V-spread” se separan las suturas con ayuda de las fluctuaciones del LCR. La separación (“disengagement”) actúa directamente sobre las suturas y está especialmente indicada cuando éstas presentan disfunciones traumáticas y fuertes restricciones crónicas. Las estructuras tisulares intrasuturales se estiran y relajan. A continuación, también se puede eliminar los sutiles patrones de tensión que todavía persisten con ayuda de la técnica indirecta. Ambas técnicas son utilizadas cuando las restricciones suturales no desaparecen al aplicar otra técnica, como la técnica de relajación de las membranas intracraneales, y las disfunciones suturales hacen necesario un tratamiento más concreto.

 

TÉCNICA “V-SPREAD”

Sutherland solía comparar las fluctuaciones del líquido cefalorraquídeo con las mareas del mar. Esta fuerza inherente en la persona puede ser aprovechada con ayuda de la técnica “V-spread” (separación en V) para eliminar de forma muy suave hasta las restricciones más persistentes.

 

LOCALIZACIÓN DE LA POSICIÓN EXACTA DE LOS DEDOS

Los dedos medio e índice se apoyan en forma de V sobre la sutura craneal restringida o que debe ser sometida a test. Justo en el punto diametralmente opuesto con el diámetro más amplio se palpa una suave pulsación allí donde el vector de los dedos colocados en V abandona el cráneo. Éste es el punto óptimo desde el cual se puede dar un impulso en dirección a la sutura restringida.

 

COLUMNA VERTEBRAL
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DOLOR LUMBAR
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ESFENOIDES
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ESQUELETO
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OSEO
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OCCIPUCIO
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